 |
El aprendizaje en las empresas |
06 de Marzo, 2012
·
Blake, Oscar Juan |
Con la sola excepción de las organizaciones dedicadas a la enseñanza, las empresas no se hicieron para educar a la gente. ¿Por qué razón las empresas exitosas, no importa cuál sea su tamaño o mercado y ya sea consciente o inconscientemente, han tenido que incorporar a su gestión acciones de aprendizaje? A veces recurro a un pequeño “truco” cuando me consulta alguna empresa que nunca encaró acciones formales de capacitación, pero que siente que debe hacerlo. Les pido que me muestren lo que hacen y en algún momento del “paseo” en el que me muestran su actividad, pregunto: “¿Qué hace toda esta gente?”, refiriéndome al personal que está trabajando. Generalmente me contestan “¡Están trabajando!”. Entonces digo “¿Y cómo aprendieron a hacerlo?” Casi siempre dicen: “¡Bueno, se lo enseñamos nosotros!” En ese momento cierro el “truco” diciendo: “Entonces ustedes hace mucho que hacen acciones de capacitación. Tal vez no habrán sido estructuradas, tal vez técnicamente hayan sido imperfectas, tal vez hayan sido incompletas; pero si aquí hay personas que alguna vez no sabían hacer lo que ahora están haciendo ¡Ha habido una acción educativa, ha habido capacitación!”. Es muy fácil confundir la capacitación con los cursos. Es algo más amplio y mucho más al alcance de cualquier organización de lo que muchos creen, simplemente porque aprender a hacer bien lo que hay que hacer no es un lujo, es una parte fundamental del negocio. ¡De cualquier negocio! Si usted está a cargo de una empresa o de un proyecto, tiene que preguntarse: ¿Están las personas que harán las cosas que el proyecto requiere en condiciones de hacer bien lo que necesito que hagan? Defina usted “Qué es lo que necesita que las personas HAGAN” y deje en manos de los capacitadores el resolver “qué es lo que deben aprender” y “cómo lo aprenderán”. Para ello será suficiente que se pueda poner en claro “qué es lo que deberán hacer qué no saben hacer o no hacen suficientemente bien”. El resto es un problema técnico. Lo importante es que en su cabeza quede armado el siguiente cuadro:  Utilicemos el cuadro a
manera de una guía:
1.-
La situación actual
Es el punto de partida.
Haga una descripción de la
situación actual que contenga las razones del cambio.
Esta descripción debe
contener indicadores que señalen con la mayor objetividad posible las
características de esta situación.
Deberá identificar qué es
lo satisfactorio que debe conservarse y los elementos de insatisfacción o los
objetivos que justifican un cambio.
2.-
Cosas que deben persistir
No todo deberá ser
modificado, lo que tenemos es la base para construir la situación deseada.
3.-
La situación deseada
Debe quedar lo más claro
posible una descripción de lo que se quiere lograr, “por qué” y “para qué” se
busca esta situación.
En el caso de haber
insatisfacciones observables, debería describirse cuál sería el nivel de
desempeño que haría aceptable lo que hoy es insatisfactorio.
4.-
Tareas diferentes
Si la gente continuase
haciendo lo que actualmente está haciendo, después de un tiempo se estaría más
o menos en el mismo lugar.
Si se espera alcanzar una
situación distinta, es porque se hará algo distinto.
A esto “distinto” le
llamamos “Tareas diferentes”.
Es lo que se hará para
lograr llegar a la situación deseada.
5.-
¿Quiénes?
En un proyecto no todos los
involucrados harán exactamente lo mismo.
Es importante definir
quiénes son los involucrados.
Con cierta frecuencia
entrenamos para hacer algo olvidando entrenar a quienes deben supervisar esa
nueva tarea.
6.-
¿Cuándo?
Es frecuente la necesidad
de que algunos aprendan algo antes que otros por alguna razón.
No debemos capacitar ni
demasiado temprano, ni después de que deban comenzar la nueva tarea.
7.-
¿Saben?
¡Aquí llegamos al punto
clave!
¿Saben hacer lo que se les
pedirá que hagan?
Si la respuesta es un “SI”,
no gaste ni un minuto ni un centavo en la capacitación, pero si la respuesta no
es un “SI” rotundo, algo deberá hacerse para que alguien pueda hacer bien algo
que no sabe hacer.
Ahora si, deje que los
expertos en capacitación encuentren la manera de llegar a esta condición.
Recuerde
que la capacitación no le asegurará que la persona haga algo, sólo le asegurará
que esté en condiciones de hacerlo.
Pero
también recuerde que nadie podrá hacer bien aquello que no sabe hacer.
Revise con cuidado si hay
razones para que una persona que sabe hacer algo que usted necesita que haga,
igualmente esté impedida de hacerlo por otras razones.
En este caso, remueva esas
trabas, y si no puede hacerlo, pregúntese si su proyecto es viable.
Pero no haga nada para que
las personas aprendan a hacer algo que luego no podrán hacer.
Sólo conseguirá
desmotivarlas.
Pero si por el contrario,
puede crear las condiciones para que las personas hagan bien algo útil que no
están haciendo y que están capacitadas para hacerlo, se encontrará con algo tan
valioso como colaboradores dispuestos a acompañarlo en sus proyectos. |
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publicado por
hacheaefe a las 23:40 · Sin comentarios
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Héctor Alberto Faga
Escritor, poeta, novelista
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